¿Y cuando...? (II)

(Si no sabes de qué va esto, pincha aquí)

Fuiste a la playa. Te metiste en el mar y nadaste hasta no tocar fondo. El agua estaba fresca y en calma. Y, de pronto, algo rozó tu pie. Sí, algo GRANDE rozó tu pie. Otra vez.

“Bueno. Calma. Estamos en el Mediterráneo, ¿no? Es normal que haya pececillos y esas cosas”, piensas. Y, con lentas brazadas, comienzas a dar media vuelta para enfilar la orilla. Avanzas unos metros, pero entonces oyes un chapoteo detrás de ti. Te giras, pero sólo ves burbujitas. No hay duda, alguien te está gastando una broma. Puede que un submarinista chistoso o un niño cabrón con aletas y tubito marca carrefour, te da igual.

Las olas te empujan suavemente hacia un pequeño grupo de rocas que te oculta la orilla. Braceas y oyes un nuevo chapoteo, esta vez a tu izquierda. Te vuelves a tiempo para ver emerger del agua una cola de pez enorme y gris. “¿Tiburones? ¿Delfines? Que sean delfines, por favor”. El corazón te late a mil por hora. Más burbujitas y algo sale del agua. Una cabeza. Rubia. Ojos claros. Piel pálida. Preciosa. Parpadea y te mira con timidez. El corazón ya ni te late. Se ha quedado en estado de shock, como tú. Te agarras a un saliente del arrecife y la vuelves a mirar.

Ella se te acerca y parpadea otra vez. Sus pupilas ambarinas te recorren de arriba abajo. Parece tan desconcertada como tú. Aún no te lo puedes creer. Una sirena. Existen. Puedes notar el vaivén de sus coletazos bajo el agua. Ella alza la mano para tocarte. Ves unos dedos blanquecinos unidos por membranas. No tiene uñas. Te toca el pelo. Ella tiene algas y moluscos enredados en el suyo. Cada vez la tienes más cerca.

Es curioso cómo su proximidad sólo te produce repulsión. La idea de un tronco humano unido a una viscosa cola de pez te da repelús. Permites que te palpe con sus dedos escamosos mientras emite grititos horribles. Observas que en algunas zonas de su cuello la piel es casi translúcida y despide un brillo grisáceo. Puedes ver pequeñas venas azules y verdes. No tiene orejas, así que no te molestas en darle conversación.

Ella sigue dando grititos roncos que hieren tu tímpano. Son casi ultrasonidos, como los de un murciélago. Y, por supuesto, no tienes idea de su significado. La sirena te sonríe y ves dos hileras interminables de dientes puntiagudos, torcidos y terriblemente afilados. Como los de un pez. Te estremeces al tiempo que el agua que os rodea comienza a burbujear. Y entonces comprendes lo que te espera. Lo que grita esa apestosa sirena a sus congéneres.
El almuerzo está listo.

10 comentarios:

Marc R. Soto dijo...

Je je je... el título de la siguiente entrada sería simplemente "¿Y...? (III)"

Jejeje...

Me encanta tu versión de las sirenas. Y estoy seguro de que a Omero también le gustaría si pudiera leerte. Con ésta se tenía que haber topado Hulises y no con... qué? no!! No!! Quieta!!!

ARRGGHH!!!!

MIS OJOOOOOOOOOOOS..........

Eva Díaz Riobello dijo...

Pero mira que eres payasete...

:-D

FER dijo...

Y con ustedes, Madame Lovecraft. :-)
Creo que te gustará mucho Sánchez Piñol y "La piel fría" (ya sabes, "La pell freda" en original).

c.o.v. dijo...

Te gustan mucho las sirenas, por lo que veo. Es que he estado mirando por ahí en tu blog... Bueno, para ser sincera, me he leído todas las entradas :-)

Niña, gracias por la visita al blog, y el comentario :-) me hizo mucha "ilu" verte por allí, y que te gustara el texto de los... bueno, los esos ;-) :-)

Saludos!

Marc R. Soto dijo...

Claro, es verdad! Seguro que le encanta La Piel Fría. Ya sabes, Eva, apúntatela.

Y por cierto, Fer, ¿leíste la segunda parte, Pandora en el Congo? ¿Merece la pena?

Eva Díaz Riobello dijo...

C.O.V.: De nada por la visita, fue un placer. Y sí, estoy un poco obsesionada con las sirenas, pero es que se escribe tan poco sobre criaturas marinas y dan tanto juego...

Marc y Fer: De acueeeerdo, me leeré "La piel fría". Y ya que estamos... ¿a alguno le apetece regalármela? No queda mucho para el Día del libro, jejeje...
:-P

FER dijo...

Pues "Pandora en el Congo" no está tan bien, pero tampoco perdí el tiempo leyéndolo. Y los ingredientes, los mismos: terror, lucha por la supervivencia, seres extraños...
Eva, creo que te voy a regalar "La piel fría" en catalán, para que desarrolles aún más tu don de lenguas. :-)

Marc R. Soto dijo...

FER: Sí, sí, sí!!!

Anónimo dijo...

bieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeen! sirenas caníbales!!! Ya sabia yo q no solo eran como las d disney... yujuuuuuu

Si hermanita, he tomado café...

Anónimo dijo...

Cuando era niña, mis cuentos favoritos eran los de sirenas, y tenía muchísimos. Con ellos vivía un mundo maravilloso y lleno de fantasía, que recordaba con cariño, y ahora...me los has destrozado...

Pero me gusta hija, es una historia diferente que me permite ver otra visión de ellas.

Es muy bueno, sigue así.

Muchos besos,

A.R.G.