Estrategia

- El secreto está en el silencio. No pronuncie ni una palabra, sólo obsérvele. Obsérvele fijamente sin decir nada hasta que se ponga nervioso. Al principio, cuando le haga sentarse, verá que el sujeto habla con tranquilidad. Le dará información sobre sí mismo, hará algún comentario, confiará en usted. Al cabo de unos minutos, empezará a ponerse nervioso: le preguntará por qué calla, si ha hecho o dicho algo malo. Usted siga en silencio. Pronto, el sujeto notará que ocurre algo extraño, se pondrá más agresivo, probablemente le insultará, exigirá que le explique por qué le ha hecho ir hasta allí, qué es lo que quiere que diga. Usted no conteste nada. Sólo mírele. Haga que se sienta mal. Que se dé cuenta de que usted lo sabe todo. Cuando vea que está a punto de echarse a llorar, no flaquee. Es justo en ese momento cuando debe empezar a interrogarle.
- ¿Y entonces?
- Entonces ya no le ocultará nada. Lo confesará todo: las veces que se ha saltado la dieta, los cigarrillos que se ha fumado, los días que no ha tomado la medicación. Los pacientes son muy mentirosos y los médicos tenemos que darles caña desde el principio, Ramírez, no lo olvide.
- Sí, doctor.

8 comentarios:

Marc R. Soto dijo...

muy bueno... tan sólo añadiría una palabra:

-Sí, doctor House.

jijijiji... :D

c.o.v. dijo...

...miedo das jajajajajaja

...pero... este no sería del seguro, verdad? A esos pobres no les dejan tanto tiempo para tratar a sus pacientes...

Saludos!

Claudia, la chef dijo...

Me gustó el cuento de alice y el conejo.

Livaex dijo...

Buena estrategia. Un saludo

Maine dijo...

Aplaudo cada una de tus historias, algunas me gustan más que otras y me parecen más conseguidas, pero en todo caso todas son geniales. Me gustaría saber de dónde sacas tanta inspiración, tus musas deben ser de trato fácil o tú sabes tenerlas contentas... Un saludo.

Guruguruguru dijo...

Muy buena, sí señora!!! Pero dejas con ganas de más, me habría gustado que fuera más larga la historia (yaaaa, ya sé que se trata de un micro-relato)

Un besote!
Martha

Ático dijo...

Me gustaría hablarte
sin dejar un hueco
entre sílaba y sílaba.
LLenar el aire
y cerrarlo con un cuento
triste y desleído.
Hablar, hablar...
Y si no lo hago,
no es sino por temor
a que me mires
en silencio.

Eva Díaz Riobello dijo...

¡Hola a todos! Acabo de volver de vacaciones y he tenido el blog un poco abandonado, pero me he leído todos vuestros comentarios y en cuanto pueda los contestaré uno por uno. besos!!