Celos

Los rayos plateados de la luna lamían la piel blanca de Narciso mientras éste contemplaba su reflejo en el lago. Ocupado en hacer mohínes coquetos, no vio a la ninfa Eco acercarse a él por la espalda, con los ojos hinchados de llanto al ver a su amante cautivado por un espejismo. El bello se inclinó hacia su reflejo, frunciendo los labios. Era el momento. Despechada, la ninfa agarró su cabeza y la hundió en el agua con furia, resistiendo los culebreos y las patadas del joven. Cuando todo terminó huyó al bosque, sintiéndose burlada. Atrás dejó a los dos Narcisos flotando juntos, por fin, en un abrazo acuático.

5 comentarios:

Sebas dijo...

Redondito redondito. A que no te cuesta nada hacer de éstos? Un besazo.

Manuel dijo...

Evocador...

Anita Jones dijo...

Qué bonito churri

Isa dijo...

Simplemente genial, Eva.

Desfiladero dijo...

ME gusta mucho más tu versión que la original